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Por: Mónica Evans / febrero 19, 2021. 

No siempre es fácil mantenerse fresco. En la actualidad, el aire acondicionado representa casi el 9% del uso global de energía y, a medida que los niveles de vida aumentan en las partes más cálidas del mundo, se prevé que aumente significativamente. Se predice que la demanda mundial de energía para el aire acondicionado se triplique para 2050, lo que la convierte en uno de los principales impulsores de la demanda en las próximas décadas.

Pero, ¿podría la abundante luz solar en lugares más cálidos ayudar realmente a llevar los edificios a temperaturas más confortables, sin la enorme huella de carbono de los sistemas de aire acondicionado convencionales? En Queensland, Australia, el campus insignia de Sippy Downs de la Universidad de la Costa del Sol (USC), que destina el 60% de su uso de energía al aire acondicionado, ha puesto en marcha un sistema eficaz de bajo impacto para aprovechar los rayos del sol para mantener frescos sus edificios.

El 2019, la institución instaló y comenzó a operar con una “batería de agua” gigante en el campus. Funciona así: la energía solar es captada por más de 6.500 paneles solares, que se distribuyen por los tejados del campus y las estructuras de los estacionamientos. Los paneles producen suficiente energía para enfriar 4,5 megalitros de agua, casi el tamaño de dos piscinas olímpicas, en una “torre de enfriamiento” especialmente diseñada, que actúa efectivamente como una batería de ocho megavatios. El agua enfriada se usa luego para el aire acondicionado.

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