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Una comunidad indígena con más de 50.000 pobladores, llamada Yanomami está en peligro. Habitantes de una región rica en biodiversidad y minerales, sobre todo en oro, han visto estos últimos cuatro años, en Brasil, morir a los niños por desnutrición, malaria, entre otros problemas de salud. 

Hambruna y crisis de salud es lo que vive este pueblo que vive en la Amazonía brasileña y venezolana, pero detrás de esta catastrófica situación se esconde la mano de la industria minera y la mala gestión de la tierra, lo que ha visto mermada la alimentación de un pueblo cuyo sustento se basa en la caza, la recolección y la pesca

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Crisis alimentaria y de salud
En los últimos cuatro años han muerto al menor 570 niños menores de cinco años. El doctor André Siquiera, especialista en medicina tropical, llegó a las tierras donde habitan los indígenas yanomami, en el mes de enero, pocos días después contó que había sido testigo de “la peor situación sanitaria y humanitaria” que jamás haya visto. A lo que sumó que “Lo que vimos fue una situación muy precaria en términos de salud, con pacientes que sufrían desnutrición grave, infecciones respiratorias, muchos casos de paludismo y enfermedades diarreicas. Junto a esto, había escasez de equipos y de estructura”. 

Según el artículo La tragedia del pueblo yanomami: un panorama de emergencia en Venezuela y Brasil” de Mongabay : Una de las principales causas de muerte ha sido la desnutrición. Los expertos que hablaron con Mongabay Latam aseguraron que la participación de los hombres yanomami en actividades de minería o relacionadas con esta los desligaron de sus prácticas de pesca, caza y recolección. “En algunos casos prestan servicios de alimentación y transporte ya que en la mina confluyen diversas dinámicas de trabajo. Pero la minería nunca ha sido parte de su modus vivendi”, explicó Vladimir Aguilar, investigador del Grupo de Trabajo sobre Asuntos Indígenas (GTAI) de la Universidad de Los Andes en Venezuela.

La degradación del ambiente por parte de los mineros ilegales también disminuyó la población de animales que son parte de la dieta yanomami.  Estos factores en conjunto pudieron afectar la disponibilidad de alimento para este pueblo en Brasil.  “Muchos yanomami se fueron a trabajar en las minas y dejaron de lado sus conucos (cultivos). Empezó a haber una desnutrición, es una cadena de cosas”, dijo Tillett.

La malaria también complicó el panorama. “Del lado brasileño hay una fuerte dispersión de la malaria. Está asociada fuertemente con la minería”, comentó el antropólogo venezolano.

El experto explicó que la minería ilegal facilita la dispersión de la malaria porque “los mineros cuando llegan, lo primero que hacen es deforestar el área donde van a trabajar. En esas áreas boscosas hay mosquitos, pues es su hábitat natural, y muchos de estos mosquitos pican y se alimentan de la sangre de otros animales.

La fiebre del Oro
Más de 20.000 mineros ilegales, conocidos como garimpeiros invadieron su territorio en busca de explotar el 33% de su superficie, motivados por las palabras del ex presidente Jair Bolsonaro. “Por mí, abro el garimpo (la mina ilegal). Existe un proyecto para permitir el garimpo en tierras indígenas”, dijo Bolsonaro en 2020.

“Hablamos durante muchos años de la situación del pueblo yanomami. De los problemas de los invasores [mineros ilegales]”, denunció, en Mongabay,  Darío Kopenawa, líder de los yanomami de Brasil, ​​durante una visita a las sedes de las Naciones Unidas y de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Estados Unidos.

En Brasil, durante el gobierno del expresidente Jair Bolsonaro, se incentivó una fiebre por el oro en la Amazonía, que incluyó el Territorio Indígena (TI) Yanomami, una reserva indígena en la que esta comunidad tiene autoridad legal desde 1992.

Las solicitudes de explotación minera llegaron a 500 y buscan explotar unas 3.2 millones de hectáreas del TI Yanomami, aproximadamente el 33 % de su superficie, como relató el medio Infoamazonía. También se abrieron vías ilegales de más de 150 kilómetros, aproximadamente entre julio y septiembre de 2022, según informó la ONG Greenpeace. Mientras tanto, la deforestación acumulada causada por los garimpeiros alcanzó las 4411 hectáreas entre octubre de 2018 y agosto de 2022, según informó el medio de comunicación brasileño Sumauma.

Qué se está haciendo
El Gobierno ha declarado “emergencia sanitaria” de “importancia nacional” en la tierra indígena Yanomami, que es la más grande de Brasil, con cerca de 10 millones de hectáreas, ante la “desasistencia” de los últimos años, según alegó. El gobierno de Lula da Silva ha ordenado la expulsión de los mineros ilegales.
A raíz de esto, Bolsonaro será investigado por la policía tras una orden del  Tribunal Supremo Federal (STF). “Más que una crisis humanitaria, lo que vi en Roraima fue un genocidio, un crimen premeditado contra los yanomami, cometido por un gobierno insensible al sufrimiento del pueblo brasileño”, indicó Lula en sus redes sociales.

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Fuente
Mongabay Latam La tragedia del pueblo yanomami: un panorama de emergencia en Venezuela y Brasil”

BBC “Es una situación catastrófica”: la alerta de un médico que fue a atender a  los yanomamis en la selva de Brasil

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