Señales de humo desde el Amazonas: ¿causas de una nueva pandemia?

1 mes ago
septiembre 26, 2020
Escrito por Colm Ashe
Traducción: equipo TOPes

 

Un virus invade nuestros pulmones

Saquemos al Covid-19 y hablemos del verdadero virus: los humanos. Los pulmones verdes del planeta, el Amazonas, están ardiendo aún así el enfoque de las noticias hoy es otro.

En el año 2019 nos preocupamos por la manera en que ardía la selva;  luego vino Australia y como un flash dirigimos nuestras miradas hacia el próximo desastre climático. Ahora la pandemia mantiene nuestra atención ocupada. Pero esto también pasará y el ojo errante del público encontrará un nuevo drama para ver en las noticias las 24 horas del día, para hacer girar nuestros cerebros, en los que rondan frases que hoy nos hacen pensar: “no hay que volver a la normalidad, porque la normalidad era el problema”.

Pero, ¿recibiremos alguna vez el mensaje? No lo hicimos cuando el Amazonas gritaba.

El amazonas sigue ardiendo

La deforestación aumentó en un 85% entre el año 2018 y 2019, pero el primer trimestre de 2020 trajo otro aumento del 55%, ya que el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, cumple su promesa de abrir el Amazonas a los negocios extractivos.

Muchos de los que han tratado de proteger estos preciosos ecosistemas, desde las tribus indígenas hasta los activistas, han sido brutalmente asesinados. Los asesinos -oficiales militares, madereros ilegales- actúan con impunidad, envalentonados por el propio presidente de Brasil y su abierto desprecio por los nativos del Amazonas. Mientras estos mercenarios arden en la selva, las esperanzas de un mundo consciente del clima y post-pandémico se desvanece con esas llamas.

El año pasado, muchos de los ciudadanos de Brasil se ahogaron con el humo negro que llegaba de su selva, este año se perfila mucho más devastador. Mientras el mundo está luchando contra una enfermedad que ataca el sistema respiratorio, se viene una temporada de humo mortal.

Atascando el sumidero de carbono

A medida que estos árboles caen, el carbono almacenado en sus raíces se eleva, junto con las temperaturas globales. Esto significa más incendios forestales en todo el mundo. Advierten que el 2020 será el año más caluroso de la historia, los registros máximos de calor han afectado la Antártica y a Groenlandia desde enero. Aunque el bloqueo del coronavirus ha despejado temporalmente los cielos, no ha hecho nada para enfriar el clima, que necesita medidas más profundas y a largo plazo. 

Muchos se apresuran a enfriar el planeta plantando árboles, pero es difícil mantener el ritmo, ya que estamos perdiendo hasta 10.000 millones de árboles al año. Además, los viejos bosques no tienen capacidad de almacenar carbono. El Amazonas siempre ha jugado un papel crucial en absorber millones de toneladas del dióxido de carbono presente en la atmósfera. Pero ahora que los humanos han talado la selva tropical, está empezando a emitir más CO2 del que puede absorber.

A medida que el Amazonas se convierte en ceniza, no sólo perdemos nuestra mejor arma contra el cambio climático, sino que también perdemos nuestro mayor baluarte contra futuras pandemias: la biodiversidad.

La biodiversidad es la medicina preventiva

La biodiversidad está disminuyendo más rápido que en cualquier otro momento de la historia. Alrededor de un millón de especies de plantas y animales se enfrentan a la extinción, por no mencionar las que ya hemos borrado de la faz de la Tierra. Ahora sólo unas pocas especies pueden sobrevivir—lo cual es una gran noticia para las enfermedades infecciosas.

Cuando las especies son diversas, a los patógenos les cuesta más trabajo saltar de un huésped a otro. Tienen que adaptarse a un nuevo sistema inmunológico con cada invasión. El virus del Nilo Occidental sólo se convirtió en un problema después de que las migraciones de aves de África a los Estados Unidos comenzaron a perder pájaros carpinteros y rieles. Cuando especies como petirrojos y cuervos, empezaron a formar más parte de la bandada, el virus se propagó.

En ninguna parte es más evidente la falta de biodiversidad que en las granjas industriales. Cuando los cerdos se amontonan unos sobre otros, un patógeno sólo tiene que adaptarse a un sistema inmunológico—que ya ha sido comprometido por una dieta antinatural de granos y antibióticos. Entonces, el virus puede fácilmente saltar de cerdo en cerdo hasta encontrar un huésped con una inmunidad similar… idealmente, una especie tan avanzada que puede atravesar el planeta en un día. Así es como contrajimos la gripe porcina.

¿Qué sigue?

Tres de cada cuatro nuevas enfermedades que infectan a los humanos provienen de la fauna silvestre o del ganado. Nuevos virus están saliendo a la superficie a un ritmo acelerado, pero la humanidad se adentra cada vez más en el corazón del Amazonas, alterando los ecosistemas y provocando nuevos virus . ¿Y para qué? Para construir más fábricas de ganado y campos de soja—piezas de laboratorio listas para generar una próxima pandemia.