Las tribus indígenas se preparan para la degradación cultural a causa de la minería submarina  

3 semanas ago
octubre 4, 2020
By: Fidelis Zvomuya
Lee el artículo en ingles: https://www.theoxygenproject.com/post/indigenous-tribes-prepare-for-deep-sea-minings-cultural-degradation/

Las tribus indígenas de Sudáfrica tienen una premonición sobre la minería submarina  próxima a realizarse en sus aguas costeras. La predicción: La minería destruirá la vida marina, amenazando su identidad cultural. 

«Cuando la vida marina muere, nuestros espíritus también mueren», explicó Peterson Englebrecht,  líder khoisan. «La creencia en la vida marina después de la muerte es nuestra creencia.» El cielo no está arriba, sino que está en el mar. Estas creencias son una verdad para Englebrecht y toda la comunidad de la aldea de Kassiesbaai en Arniston del Cabo Occidental en Sudáfrica. 

La minería en aguas profundas es un golpe a nuestra identidad cultural, añadió Englebrecht. Es un hecho, a pesar de la advertencia de los científicos, los activistas culturales y las organizaciones no gubernamentales.  

La aldea de Kassiesbaai está incluida en los derechos de prospección de fosfato marino y se asignó a tres empresas en 2012 y 2014. Estas compañías incluyen Green Flash Trading 251 (Pty) Ltd (GFT 251), Green Flash Trading 257 (Pty) Ltd (GFT 257) y Diamond Fields International Ltd (DFI Ltd). 

La aldea es el único pueblo pesquero histórico que queda en el país, el cual data de 1905. Tiene una población de 1.677 habitantes y más del 90 por ciento de los hogares dependen al 100 por ciento de los recursos marinos. El nombre «Kassiesbaai» en afrikaans significa «bahía de las cajitas», porque las casas de los pescadores, cubiertas de paja intercaladas, parecen cajas desde lejos.

Las ceremonias tradicionales refuerzan la conexión entre los pobladores y el mar, añadió Englebrecht. El pueblo Khoisan tiene una creencia compleja con respecto al agua. Ven el agua de mar como la esencia de la vida espiritual y física. Es un elemento importante para llevar a cabo rituales que ayuden a la comunicación con el mundo de los espíritus. El mar, según Englebrecht, «es una fuerza viva que tiene el poder de transformar a la gente de un estado a otro a nivel espiritual y físico».

«Esto es desarmonizar a nuestra cultura. Este mar es nuestra cultura. Sé que suena cursi, pero es verdad. Primero será la pérdida de alimentos. Luego la relación con el agua», dijo Englebrecht.

El total de las zonas de explotación asignadas es de aproximadamente 150.000 km, lo que representa el 10% de la zona económica exclusiva de Sudáfrica. Esta zona tiene varias huellas de pesca existentes, ecosistemas en peligro crítico y hábitats destinados a la protección en zonas marinas protegidas en alta mar.  

Sudáfrica tiene 8.050 pescadores de pequeña escala y 1.660 están localizados en esta zona. Estos pescadores dependen directamente de los ecosistemas marinos sanos para su subsistencia, nutrición, seguridad alimentaria e ingresos. También desempeñan un papel fundamental en la creación de empleo y el acceso a las proteínas en las comunidades costeras. 

La extracción de fosfatos y su daño al ecosistema 

La extracción minera del fosfato ha dejado un grave problema de contaminación. Según los científicos, esto se debe a que la roca de fosfato contiene varios metales y elementos radiactivos. 

Es necesario invertir más en la ciencia relacionada con el océano para apoyar la toma de decisiones acertadas con respecto a las profundidades marinas. Se sabe muy poco sobre los océanos. Sin embargo, se está considerando nuevas actividades en alta mar, como la extracción de fosfatos, nunca antes prevista.

La minería es una actividad de carácter no renovable. Una vez que se ha extraído el fosfato, no se trabaja ni preserva más esa zona. Por el contrario, si la pesca se gestiona de forma sostenible, la seguridad alimentaria y laboral que proporciona puede durar muchas generaciones, según el científico marino Even Lunsche.

Lunsche dijo que la extracción de fosfatos del fondo marino es una gran preocupación y debe ser considerada una amenaza. Declaró que se debería imponer una moratoria mientras se realizan nuevas evaluaciones ambientales y de riesgos.

«Los impactos ambientales de la minería en el fondo marino podrían incluir la destrucción de los hábitats bentónicos o del fondo marino, la liberación de metales pesados y otros materiales peligrosos como el sulfuro de hidrógeno atrapado en el fondo marino, la proliferación de algas por la movilización de fosfatos, la contaminación acústica submarina y la reducción de la fotosíntesis por la reducción de la penetración de la luz», dijo Lunsche.

La minería en Sudáfrica

La minería en general no ha sido amable con el ecosistema, las comunidades y la cultura del pueblo de Sudáfrica. Desde las tierras secas de Limpopo hasta las franjas vírgenes de las zonas costeras, los seres humanos han esculpido la superficie terrestre en busca de minerales y metales.

Además, el sector minero del país está manchado con sangre. Varios activistas han sido asesinados. En un informe conjunto publicado por el Centro de Derechos Ambientales, los activistas comunitarios de GroundWork, Earthjustice y Human Rights Watch se enfrentan al acoso, la intimidación y la violencia.

El informe de 74 páginas, «Sabemos que nuestras vidas están en peligro: Environment of Fear in South Africa’s Mining-Affected Communities«, revela que los ataques y el acoso han creado una atmósfera de temor para los miembros de la comunidad que se movilizan por el daño a sus medios de vida debido a los riesgos ambientales y sanitarios de la minería y las centrales eléctricas de carbón.

La gente de Africa y su relación con el océano 

Aeneas Chigwedere es un político, historiador, pedagogo y líder tradicional que dijo que el océano es una tradición para los pueblos de África, quienes mantienen su cultura centrada en relaciones de larga data que permanecen arraigadas en la vida cotidiana. 

Chigwedere dijo que el pueblo depende del mar para la pesca y las actividades culturales. «Muchas culturas de África tienen un fuerte sentido de administración, orgullo y vínculo espiritual con el mar», explicó Chigwedere. «Comparten una conexión sagrada con él y sus criaturas, de la que dependen para cumplir con su herencia cultural y espiritual. Los pueblos africanos y el océano están vinculados ya que dependen del mar para la comida, el agua y el aire para nuestra supervivencia».  

Disfrutan de la belleza del mar y utilizan el océano para el transporte, los recursos y la recreación.

Preocupaciones y conclusiones de las organizaciones ambientales

La ciencia es clara. La minería en aguas profundas impone una serie de amenazas a la sostenibilidad. En lugar de la minería submarina, el país necesita una economía circular que ponga el ecodiseño, la reutilización, la reparación, el intercambio y el reciclaje.

Los estudios encargados por la Safeguard our Seabed Coalition (SOSC), una alianza de organizaciones no gubernamentales, advirtieron que la extracción de fosfatos marinos «tendría efectos graves e irreversibles en los ecosistemas marinos y en los beneficios para los medios de subsistencia y la seguridad alimentaria de nuestra industria pesquera».

La SOSC está tratando de conseguir una moratoria para la extracción de sedimentos marinos a granel en la zona económica exclusiva de Sudáfrica, hasta que se conozcan mejor sus repercusiones ambientales y sus efectos en las industrias renovables, como la pesca.