El último santuario del océano amenazado por los intereses de algunos

3 semanas ago
agosto 28, 2020
Por Ruth Fein

Traducido por el equipo TOP.ES

 

Las profundidades submarinas es el último lugar en la tierra que nos faltar por conocer. Hemos explorado menos del 1% de la primera capa y mapeado alrededor de 0,05% en detalle, todavía la biodiversidad en las penumbras de nuestro océano no se conoce. Los científicos creen que al menos 100 millones de especies viven allá abajo – más especies que en cualquier otro ecosistema.

La intervención humana colapsó al océano. En el 2018 todos quedamos impactamos con las proporciones y profundidades que había alcanzado la contaminación ocasionada por el plástico en el mar. Ese mismo año escuchamos declaraciones que permitirían la extracción en la zona abisal.

Ahora, el océano enfrenta uno de los desastres más grandes – DSBM («deep seabed mining» o minería del fondo del mar).

Qué es la extracción minera?

Desde el siglo XIX se conoce el valor de las piedras preciosas en las profundidades del mar. El ojo está puesto en el suelo volcánico que contiene oro, cobalto, zinc, entre otros. Razones suficientes para la extracción.

Por décadas la extracción submarina era sólo una posibilidad dentro de la industria extractiva. La tecnología avanza y con ella los aparatos electrónicos que hacen que la extracción minera esté cada vez más cerca de hacerse realidad. Una carrera por llegar a las profundidades que podría denominarse “la nueva fiebre del oro”

 Cómo se conformó la Autoridad de los Fondos Marinos

 Debido al potencial daño que podría causar la DSM a los hábitats de los fondos marinos, y también su capacidad de agravar la desigualdad económica entre los países, las Naciones Unidas establecieron un órgano separado para regular las actividades del DSM: la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos, conocida como ISA por sus siglas en ingles.

La misión de ISA es “organizar y controlar las actividades de exploración y explotación de los recursos en los fondos marinos”. Analizando la viabilidad de autorizar licencias de exploración/explotación minera; protegiendo la biodiversidad en las áreas de explotación, según xxx de las Naciones Unidas (ONU).

Al menos así debería ser. El problema es que desde que se fundó este organismo en Jamaica el año 1994, ISA ha sido más proactivo en colaborar con la industria minera que en proteger nuestro océano, de los devastadores resultados que podría arrastrar este tipo de extracción.

 El historial de ISA

Aunque ISA ha declarado oficialmente que la protección del medio ambiente es prioridad, han puesto su imagen en tela de juicio a través de muchas decisiones, acciones y declaraciones que generan controversia.

Les dejamos algunos ejemplos.

  • ISA nunca ha negado haber emitido concesiones mineras

 

Actualmente hay 29 contratos internacionales para desarrollar minería submarina en aguas internacionales (más allá de las 200 millas náuticas). En un futuro cercano, estos contratos estarán a cargo de los países patrocinadores, quienes a través de contratistas explotarán estas zonas.

Según la propia declaración de su Secretario General, ISA que es quien desempeña un papel crucial en la emisión de contratos de explotación minera, nunca ha rechazado ni una sola solicitud.

  • ISA carece de regulaciones sobre la protección del medio ambiente

 

Más allá de las palabras bonitas, lo cierto es que ISA no sabe cómo proteger el fondo marino. No existen aún normas ambientales específicas. Sin embargo, hay una creciente presión de la industria minera y los países a favor a la minería para seguir adelante.

En la reunión anual del Consejo de ISA en 2018, el delegado de Alemania hizo una declaración que aclara este cuadro:

“El campo de la regulación ambiental necesita un desarrollo significativo. En primer lugar y sobre todo, sigue habiendo una falta de requisitos ambientales específicos como parte de la reglamentación. Actualmente los requisitos de evaluación del impacto ambiental se limitan a un mero formulario que debe rellenar el contratista sin disposiciones cuantitativas ni normativas».

Sin embargo, la falta de conocimientos sobre cómo proteger el fondo marino no impide que ISA emita los contratos mineros.

  • La ecología, la biología y la conservación están muy poco representadas en la Comisión Jurídica y Técnica de la ISA

Cuando la ISA afirma que tiene muchos científicos a bordo, uno pensaría que un número decente de ellos son biólogos marinos y oceanógrafos. Lamentablemente, ese no es el caso.

La Comisión Jurídica y Técnica (LTC), el órgano crucial de ISA que examina las solicitudes de minería, sólo tiene 3 de los 30 miembros con formación en ciencias biológicas o ambientales.

La mayoría de los miembros de la Comisión son geólogos, tecnólogos y abogados, y muchos de ellos se dedican profesionalmente a la exploración y la explotación minera de los fondos marinos, o a otros campos de la industria de la extracción.

Piotr Nowak, el director del Departamento de Geología y Concesiones Geológicas del Ministerio de Medio Ambiente de Polonia, es un caso curioso. Es un ingeniero mecánico con un MBA y está abiertamente interesado en la industria del petróleo. Justo antes de asumir su cargo en el gobierno, Nowak se había desempeñado como gerente de país de Celtique Energie Petroleum LTD, una empresa de petróleo y gas, ahora desaparecida, con sede en el Reino Unido, con un documentado poco cuidado por el medio ambiente.

  • ISA se muestra abierta a la industria y a seguir su juego

 

Según Greenpeace, los representantes de las compañías mineras han empezado a hablar en nombre de las delegaciones gubernamentales en las reuniones de ISA. Incluso han preparado y financiado solicitudes para contratos de exploración; la comisión de ISA nunca se opuso.

ISA permite libremente a las empresas mineras impulsar su visión de la protección del medio ambiente en sus talleres y otros eventos – sin ninguna evaluación independiente, y mucho menos crítica. En un taller de tres días de ISA en Varsovia en 2018, la única charla relacionada con el medio ambiente fue realizada por una empresa de DSM llamada DeepGreen. No hubo ninguna voz pro-conservación presente para desafiar su perspectiva y comenzar este necesario debate.

  • Las deliberaciones de ISA sobre derechos mineros 

 

LTC revisa las solicitudes de minería, redacta los reglamentos y se asegura de que las empresas mineras cumplan con las normas ambientales. Sin embargo, LTC no revela los resultados de las investigaciones y evaluaciones de impacto ambiental de las empresas mineras. La información se retiene del público científico y general, así como del propio consejo de la ISA.

«Tienes a 30 personas tomando decisiones sobre la mitad del planeta a puerta cerrada», dijo un representante de un grupo de observadores ambientales no revelados al portal de GreenBiz.

  • ISA tiene una relación tensa con las ONGs observadoras

 

Para asegurar cierto equilibrio, se ha otorgado la condición de observador en ISA a 30 ONGs, incluidas importantes organizaciones pro conservación como Greenpeace. ISA como organismo regulador debería ser objetivo y tratar de equilibrar en lugar de tomar partido.

El año pasado, el Secretario General de ISA, Michael W. Lodge, propuso nuevas directrices restrictivas para la condición de observador de las organizaciones no gubernamentales. Parecen basarse en directrices similares de la Organización Marítima Internacional (OMI), muy criticadas por Transparencia Internacional.

Las ONGs expresaron su temor de que las nuevas directrices excluyeran a casi todas las ONG que actualmente gozan de la condición de observador

  • ISA no es sincera en sus exploraciones comerciales v/s la científica 

ISA equipara la exploración comercial del fondo marino con la exploración científica independiente y elogia la contribución de la industria minera al conocimiento científico del fondo marino.

Al hacerlo, ISA omite casualmente el hecho de que, mientras las misiones científicas reúnen conocimientos para el bien común, las empresas mineras lo hacen con la intención de explotar el fondo marino para su propio beneficio.

  • ISA desacredita a los organismos internacionales que tratan de proteger los hábitats fundamentales

El ejemplo más infame es el caso de la licencia de Ciudad Perdida.

Ciudad Perdida es un campo de ventilación hidrotermal con increíbles formaciones de roca de hidrocarburo. Además de su aspecto y su fauna única, Ciudad Perdida es significativa porque puede contener material valioso para entender el comienzo de la vida en la tierra. En condiciones submarinas extremas, se crean abiertamente hidrocarburos simples como el metano, sin la participación de seres vivos. Los científicos creen que el proceso se rige por los mismos mecanismos que condujeron a la creación de las primeras moléculas que construyeron la vida en la Tierra. Hasta la fecha no se ha descubierto ningún otro campo hidrotérmico similar.

Aunque Ciudad Perdida es una localidad de enorme interés científico, la Comisión de ISA dio a Polonia una licencia para explorar el potencial minero del sitio. Al igual que con otras licencias, ISA no consultó a ninguna institución científica independiente, y los subsiguientes alegatos científicos para detener la operación fueron infructuosos.

Para contradecir el informe de Greenpeace que subrayaba la importancia de la Ciudad Perdida en virtud de los tratados internacionales, la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos emitió una declaración pública en la que afirma que el estatuto de la Ciudad Perdida de Zona Biológicamente Significativa (EBSA) en virtud del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) es «irrelevante», ya que el fondo marino está fuera del alcance del CDB, que las EBSA son meras «descripciones (…) de determinadas zonas marinas» y que la Convención sobre el Patrimonio Mundial de la UNESCO se aplica «únicamente a las zonas situadas dentro de las jurisdicciones nacionales».

Más allá de la carrera por explotar el mar profundo

Aunque Michael W. Lodge ha criticado activamente la preocupación de los conservacionistas a lo largo de los años, ¿quién podría culparlos por asumir lo peor de una industria minera ecologista?

El impacto y la rendición de cuentas siguen siendo cuestiones controversiales en el sector minero. Como ejemplo evidente, podemos examinar el acuerdo de París: si bien las principales empresas mineras lo firmaron, en gran medida tampoco han tomado medidas al respecto. Otras controversias –  el impacto ambiental y la violación de los derechos humanos – sigue aumentando en todo el mundo.

Cuando comenzaron las conversaciones sobre la  explotación minera de los fondos marinos, no había conciencia acerca de la crisis climática ni de sus efectos en el océano. Las consecuencias ambientales y sociales de la economía y su participación en la actual crisis ambiental aún no eran  conocidas.

Para hacer frente a los daños y encontrar el equilibrio, los expertos han desarrollado conceptos económicos alternativos -como la economía circular– que se ajustan a las necesidades del desarrollo sostenible mucho mejor que la economía lineal. Ahora disponemos de tecnologías innovadoras para reciclar los recursos y la energía de las interminables montañas de desechos que producen las sociedades de consumo. Además, nuestra conciencia está creciendo y la gente está comenzando a cuestionar la producción sin sentido – como se evidencia en los casos de los trucos de comercialización ambientalmente costosos.

Todos los desechos electrónicos amontonados en los páramos todavía contienen metales preciosos – los mismos metales que la industria está ahora desesperada por extraer a expensas del ecosistema del fondo marino, con consecuencias desconocidas y posiblemente graves.

* * *

Nick Ridley, el ingeniero principal de una importante empresa de equipos mineros en aguas profundas – Soil Machine Dynamics – hizo una convincente declaración al Economist para ilustrar el potencial poder de la minería en aguas profundas.

Nick Ridley declaró, «Las compañías que dirigen estas industrias podrán comprar países enteros… …así que el valor [del DSM] es casi inconmensurable».

¿Se puede comprar el fondo marino? ¿Hay algo que no se venda? Estas son las preguntas esenciales para la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos y otros organismos intergubernamentales.

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