El próximo desastre climático del que nadie habla

2 meses ago
agosto 4, 2020
Por Ruth Fein Revell

Traducido a español por equipo TOPes 

El océano es un lugar conocido y visitado por todos, con el que interactuamos de diferentes maneras nadar, surfear, bucear, o simplemente observar cómo llegan las olas a la orilla de la playa. Todo lo que disfrutas del mar  tomó decenas de miles de años en crearse, en conjunto con el fondo marino que se estima que es casi tan antiguo como la propia Tierra.

Avanza rápidamente 3 a 4 mil millones de años, hasta llegar al día de hoy, los tiempos que corren tienen intereses comerciales, incluso las entidades como la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA) que debería proteger nuestros océanos, eventualmente podría permitir la extracción de minerales en las profundidades del mar, con el devastador daño al fondo oceánico, sus habitantes y el ciclo de oxígeno de la Tierra.

Te invitamos a incluir en tus pensamientos no sólo el paisaje visible, sino a reconocer nuestros océanos y sus profundidades, 200 metros más abajo , existe un mundo por descubrir. Hasta finales del siglo XIX, se suponía que las aguas oscuras y frías del fondo marino eran demasiado extremas para mantener con vida a diferentes especies, por lo que permaneció por muchos años inexplorado. Hoy en día, los científicos afirman que sabemos más sobre la luna y el espacio exterior que sobre nuestros océanos.

 

Según Vasser Seydel, activista medioambiental de 20 años de edad, con una larga tradición familiar de protección medioambiental «Ya estamos luchando cuesta arriba con la crisis climática en la que vivimos. No tenemos ninguna esperanza de alcanzar nuestros objetivos medioambientales si no detenemos a la minería submarina», Si bien el tomar consciencia de la contaminación plástica en el océano ha tomado relevancia, existen temas como la minería submarina que sigue enterrada en un mar incógnito de escondites gubernamentales y empresariales. Las futuras empresas mineras (es decir, las grandes petroleras) gastan millones en publicidad de «energía limpia», mientras que los líderes mundiales quieren obtener beneficios económicos y se reúnen en sesiones a puerta cerrada con ISA, el organismo internacional que debería «preservar» los océanos, el que ya ha entregado licencias de explotación de los fondos marinos. Manejando un conveniente juego de palabra que justifican como  «pruebas»  – no explotación de los fondos marinos

«Necesitamos un tratado mundial sólido que anteponga la protección antes que los  beneficios -la defensa de la naturaleza- a la explotación», dice Seydel. Un tratado que establezca una red mundial de santuarios oceánicos fuera de los límites de la minería que evaluara el impacto ambiental, según los defensores del medio ambiente».

ISA fue establecida por la ONU en 1982 «para controlar las actividades en la zona» de los fondos marinos, el fondo oceánico y el subsuelo, «en particular con miras a administrar los recursos». Según los ambientalistas, científicos, industrias pesqueras y otros, muchos de los países miembros de ISA y los actuales dirigentes parecen inclinarse hacia el lado de un tratado «débil», que prevé principalmente la gestión de los recursos económicos del océano. 

Se espera que un tratado oceánico global sea votado por las naciones miembros de ISA en algún este año. «Simplemente pedimos que la investigación sea lo primero», explica Seydel. «Estudios ambientales creíbles (no realizados por la industria minera, principalmente compañías financiadas por combustibles fósiles)… para saber qué hay ahí abajo antes de arruinarlo. Y eso llevará tiempo. Una vez que lo desenterremos, no hay vuelta atrás en el tiempo.»

Habría que realizar pruebas en las zonas en las que se solicita licencias de explotación minera, pero aún el conocimiento científicos tiene un vacío en esas aguas profundas, lo que hace que sea muy difícil llevar a cabo evaluaciones eficaces de referencia y de impacto en las profundidades marinas, según un informe científico de 2018, An Overview of Seabed Mining Including the Current State of Development, Environmental Impacts, and Knowledge Gaps.

De todos modos  si existen algunas certezas acerca del potencial impacto de la minería submarina:

– La biodiversidad es alta incluso a 3.000-6.000 metros, incluyendo un número de pequeños organismos, como gusanos, y algunos tipos de crustáceos  camarones, cangrejos, langostas y moluscos (caracoles, almejas, calamares).

– Las grandes áreas que se asemejan a las ruinas metropolitanas, llamadas chimeneas o respiraderos hidrotermales, son un objetivo primario de la minería. Están floreciendo con vida submarina, desde especies diminutas hasta algunos cangrejos, camarones, anguilas, erizos de mar y corales.

– Las llanuras de aguas profundas son otro objetivo minero. La explotación minera en esas zonas podría dar lugar a «una importante pérdida de hábitat, un daño sustancial al medio ambiente local en el fondo del mar y la extinción de especies únicas que no se encuentran en ningún otro lugar de nuestros océanos», según un informe de Greenpeace de 2019, In Deep Water: La amenaza emergente de la minería en aguas profundas.

– Las costras que cubren las montañas submarinas (montes submarinos) son el hogar de corales, tiburones, atún, delfines y tortugas marinas. Las que también son de interés para las empresas mineras, las que quieren extraer cobalto y platino. 

– El proceso de extracción en las profundidades marinas implica un enorme equipo pesado que, además de dañar el lecho marino y matar a sus criaturas, crearía enormes pedazos de sedimento que podrían viajar por cientos o miles de kilómetros. El sedimento asfixiaría a la vida en el fondo del mar, y corre el riesgo de impactar en la vida marina más grande de las profundidades, incluyendo grandes mamíferos marinos y peces de superficie.

-Para los seres humanos, la explotación minera en las profundidades marinas es una grave consecuencia para la vida animal aún no identificada, pero  también por el extraordinario potencial desconocido de innovación, incluidos los recursos genéticos marinos que podrían contribuir a los avances médicos.

Y luego el oxígeno, el futuro de la humanidad y de nuestro planeta.

«El oxígeno no tiene precio», dice Seydel, «y el océano es crítico para nuestro ciclo de oxígeno». Lo pone en perspectiva de esta manera: dos de cada tres respiraciones que hacemos provienen del oxígeno que nos entregan nuestros océanos.

La minería en aguas profundas tiene un gran costo externo, advierten ella y otros oponentes.

«En un momento en que necesitamos reducir nuestras emisiones de carbono a la mitad… la minería submarina plantea riesgos adicionales para el cambio climático, ya que el proceso desentierra el mayor sumidero de carbono del mundo», dice Seydel. Al igual que la quema o la tala de árboles libera el carbono atrapado, el fondo marino almacena miles de años de carbono que la minería en los fondos marinos podría perturbar.

¿Qué podemos hacer y por qué ahora?

«Podemos concientizar y poner en el  radar de las personas los riesgos de la minería en los fondos marinos, poner en relevancia la urgencia en conjunto con otras crisis ambientales y climáticas», dice Seydel. Si bien los Estados Unidos no son un miembro con derecho a voto en ISA, explica, otros países pueden informar a sus gobiernos para tomar cartas en un tratado que fortalezca la protección de nuestros océanos y sus recursos esenciales.

Colectivamente, podemos hablar del tema. Averiguar qué empresas están buscando financiar la minería en los fondos marinos y ejercer presión sobre ellas, sugiere Seydel, que está comprometida con la causa de crear consciencia sobre este tema. «Podemos correr la voz. Que se sepa que no apoyaremos a estas empresas ni a sus productos», dice. Y el dinero, por supuesto, a menudo habla lo suficientemente fuerte como para cambiar los comportamientos.

Seydel y otros argumentan que al vivir de manera más sostenible, podemos reducir la necesidad y, por lo tanto, el mercado de la minería devastadora para el medio ambiente.

Un científico volvió a visitar el lugar donde hace  26 años atrás  – 4.000 metros bajo la superficie – el lecho marino fue intervenido por primera vez por una operación experimental y autorizada de la minería. «Estos científicos se han sorprendido porque los ecosistemas hace décadas que no se recuperan en esa área», dice Seydel.

Hay que sumar a la extracción submarina a la lista de acciones urgentes de los problemas globales de nuestro tiempo.

¿Quiere saber más? Echa un vistazo a estas fuentes:

Revista Nature 2019.  La minería en el fondo del mar está llegando – trayendo riquezas minerales y temores de extinciones épicas

Informe Greenpeace 2019. En aguas profundas: La amenaza emergente de la minería en aguas profundas

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