El oro blanco y la destrucción de los salares en América Latina

4 semanas ago
octubre 2, 2020
Por Nicole Chiffelle y equipo TOPes.

Argentina, Bolivia y Chile comparten una región de altura ubicada en la Cordillera de Los Andes, conocida como altiplano con impresionantes paisajes de cañones, lagunas, salares y géiseres. El lugar se transformó en hábitat de aves, mamíferos y muchos microorganismos que cumplen roles ecológicos fundamentales.

La casa en las alturas, de los Aymaras, Kollas, Atacameños, Humahuacos y otros grupos étnicos, ha sido lugar de quienes han sabido desde siempre cultivar y extraer de la costra salina las cantidades necesarias del producto blanco sin alterar el equilibrio ambiental. Acá se cultiva la quinua y se crían las llamas, vicuñas, alpacas y cabras; un trabajo ancestral para estas comunidades

Denominado el triángulo compuesto por el Salar de Hombre Muerto en Argentina, Atacama en Chile  y Uyuni en Bolivia, se encuentra el 85% de las reservas de litio en salares del mundo.

De las alturas de la montaña a la ciudad, el litio llega a cargar nuestros celulares, computadoras y cualquier dispositivo electrónico de uso común en nuestras vidas. Es, por lo tanto, un elemento clave y medular para cualquier aparato que requiera funcionar a través de baterías. Su capacidad de conducir calor y electricidad hace que sea el componente perfecto para almacenar energía y se ha transformado en un insumo insustituible para el desarrollo tecnológico y la fabricación de baterías recargables para vehículos eléctricos e híbridos, por lo que su demanda se incrementa año tras año. Muestra de esto es, por ejemplo, el hecho de que Tesla y sus autos eléctricos le dieron impuso a los productores de litio a seguir extrayendo este mineral.

La extracción de este mineral se vincula a graves problemas ambientales relacionados principalmente con el estrés hídrico que produce la extracción de agua en el desierto más árido del mundo. En este lugar viven comunidades de pueblos originarios ancestralmente dedicadas a la agricultura y la ganadería en ecosistemas frágiles donde el agua es muy escasa. Su principal amenaza es perder ese recurso.

La explotación ahora es semejante a la del petróleo: se hacen pozos en la superficie y se bombea salmuera desde las profundidades hacia el exterior. Hoy estos ecosistemas prístinos, únicos en el mundo, se ven amenazados por ser cuna del mineral más cotizado de estos tiempos: el litio.