Proteger lo que no se puede reemplazar
¿Por qué la crisis climática afecta tan profundamente a las mujeres?, pareciera ser la primera pregunta que se nos viene a la cabeza cuando nos topamos con un titular como éste, para quizás luego continuar con: ¿por qué han sido insuficientes los intentos por conseguir la tan ansiada igualdad de género? La conclusión general puede ser una a la que feministas interseccionales y ecofeministas han llegado hace muchísimo tiempo: todo lo atraviesa el género.
Por lapidario y simplista que suene esta conclusión, investigaciones de instituciones internacionales, ONG’s, publicaciones periódicas del mundo privado como público, demuestran una y otra vez, de norte a sur los mismos resultados. La degradación del planeta, de todo ecosistema -gracias a la información que tenemos de los últimos informes del IPCC-, afecta inevitablemente la vida en las comunidades, profundizando la precarización de miles de mujeres, niñas y adolescentes, ya sea por migraciones forzadas, escasez de recursos o energía, contaminación de ríos, humedales, bosques, o el deterioro de la calidad del aire.
