Proteger lo que no se puede reemplazar
Datos del más reciente informe de Global Witness
Este mes de septiembre Global Witness dio a conocer el informe que recopila las muertes denunciadas de defensores y defensoras de la tierra y el medioambiente. El título: SIEMPRE EN PIE Personas defensoras de la tierra y el medioambiente al frente de la crisis climática; hace reflexionar acerca de la estrecha relación que tiene, sin duda alguna, la muerte de estas personas con la crisis mundial actual.
Es fundamental entender cómo los fatales acontecimientos de los que han sido víctima las y los defensores se cruza con la industria extractiva que son los mayores generadores de la crisis climática, donde muchos derechos son vulnerados a diario y que, lamentablemente, sigue sin haber respuesta desde los estados para entregar un entorno seguro a los que ponen en riesgo sus vidas por defender los derechos humanos y del medioambiente.
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Las estadísticas hablan por sí solas un total de 177 personas perdieron la vida en 2022 por defender la tierra y el medioambiente. Esta cifra crece año a año y hace que estas personas hoy formen parte de una estadística, donde América Latina lidera con sus territorios explotados por muchos y mal utilizada por varios.
Es importante señalar que estas cifras solo contabilizan los asesinatos de los que se tiene conocimiento: dado que la falta de denuncias es un problema generalizado, por desgracia, se habrán perdido muchas más vidas que no están incluidas en los datos de Global Witness.
América Latina la región más peligrosa para las y los defensores
La situación en América Latina sigue siendo especialmente preocupante. En 2022, en esta región se produjeron el 88 % de los asesinatos, una mayoría cada vez más acentuada de los casos registrados en todo el mundo. Un total de 11 de los 18 países en los que documentamos casos en 2022 eran latinoamericanos.
Colombia encabeza la clasificación mundial con 60 asesinatos en un año que ha vuelto a ser funesto para el país. Esta cifra supone casi el doble de asesinatos que en 2021, cuando perdieron la vida 33 personas defensoras. Una vez más, los pueblos indígenas, las comunidades afrodescendientes, quienes se dedican a la agricultura a pequeña escala y las personas que defienden el medioambiente han sido duramente golpeados. Sin embargo, aún queda esperanza; cuando Gustavo Petro, el primer presidente de izquierdas de la Colombia contemporánea, asumió su cargo en agosto de 2022, prometió una transformación social y un aumento de la protección de las personas defensoras. Hasta entonces, ningún Gobierno había hecho tales promesas.
En Brasil perdieron la vida 34 personas defensoras, frente a las 26 de 2021. Las personas defensoras brasileñas tuvieron que hacer frente a una hostilidad implacable por parte del Gobierno del entonces presidente Jair Bolsonaro, cuyas políticas han expuesto la Amazonia a la explotación y la destrucción, han debilitado las instituciones ambientales y han incitado a invasiones ilegales de tierras indígenas.
México, el país con el mayor número de asesinatos en 2021, registró una caída, ya que pasó de 54 homicidios en 2021 a 31 en 2022. Al menos 16 de las personas asesinadas eran indígenas, mientras que 4 eran abogados. No obstante, la situación general en México no dejó de ser alarmante para las personas defensoras de la tierra y el medioambiente, y las agresiones sin consecuencias mortales (entre ellas, la intimidación, las amenazas, el desplazamiento forzoso, el acoso y la criminalización) siguieron dificultando en gran medida su trabajo.
En el resto de Centroamérica, las agresiones mortales contra personas defensoras de Honduras plantean un grave problema. Con 14 asesinatos en 2022, Honduras tiene el mayor número de personas defensoras asesinadas per cápita del mundo. Xiomara Castro, la primera presidenta de Honduras, se ha comprometido a proteger a las personas defensoras. Sin embargo, las primeras tendencias de 2023 apuntan a la persistencia de una violencia generalizada, ya que se han denunciado asesinatos y agresiones no mortales en todo el país.
Fuente Artículo Global Witness Siempre en pie
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