Proteger lo que no se puede reemplazar
Has escuchado hablar de las secuelas del cambio climático, es una obviedad esta pregunta porque conocemos de sobra los efectos que provoca en nuestro planeta. Noticias nos sobran y lamentablemente, las vemos día a día en los medios de comunicación y muchas veces experimentamos sus consecuencias en carne propia.
En carne propia o mentalmente porque hoy la crisis climática afecta también psicológicamente. Un nuevo concepto ha nacido: la “ecoansiedad”, definida por La American Psychology Association (APA) como “el temor crónico a sufrir un cataclismo ambiental que se produce al observar el impacto aparentemente irrevocable del cambio climático y la preocupación asociada por el futuro de uno mismo y de las próximas generaciones”.
Lo cierto es que se le atribuye a un fuerte sentimiento de culpa por la situación del planeta, que puede agravarse, al pensar en el desalentador futuro que se nos avecina. Sam Johnston, un joven de Manchester, en Inglaterra, habló de su “ecoansiedad” para un documental de la BBC. En el que relata que “Cuando te vas a dormir comienzas a pensar sobre el estado del planeta, y te das cuenta de que al ser una sola persona sólo puedes tener un impacto limitado”, relata Sam, en el documental.