Proteger lo que no se puede reemplazar
Por: Monica Evans
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¿Está inspirado por el concepto de agricultura regenerativa pero no está seguro de cómo o dónde podría encajar en tu propia vida diaria?
Muchos de nosotros entendemos la necesidad de cambiar nuestros sistemas alimentarios y estilos de vida hacia enfoques más regenerativos, pero puede ser difícil aplicarlo en la práctica. Es particularmente desafiante si vivimos en entornos urbanos de difícil o en zonas grandes y salvajes del mundo natural.
Pero dondequiera que tengamos puesta nuestra cabeza, hay muchas posibilidades para nutrir la biodiversidad y administrar mejor nuestros recursos, y esto puede traernos grandes beneficios, desde nuestra salud mental y física hasta nuestras cuentas bancarias, vecindarios y comunidades. ¿Curioso? Tómate el tiempo para considerar las siguientes indicaciones y explorar cómo integrar los principios regenerativos en tu propia vida y en el mundo que te rodea.
Como un agricultor apoyado en una puerta o un cazador que escanea su dominio, tómate un momento para mirar a tu alrededor y observa lo que está sucediendo en el ecosistema de tu hogar. ¿Dónde cae la luz? ¿Qué está creciendo y dónde? ¿Qué plantas de interior están prosperando y cuáles no? ¿Dónde hay vida silvestre: insectos, abejas o pájaros? ¿Qué recursos existen de los que podrías sacar más provecho? Por ejemplo, agua de lluvia que podría recolectarse y usarse para regar las plantas; una berma segada que podría prosperar cuando se planta; recortes de césped que se van a la papelera verde pero que podrían usarse en el lugar como mantillo o abono; ¿Un muro de hormigón que se calienta al sol y que podría ayudar a que las plantas amantes del calor prosperen?