Proteger lo que no se puede reemplazar
La búsqueda de un científico para comprender los impactos ecológicos de la desoxigenación del océano
Por: Theresa Soley / traducido al español por equipo TOP.es
El Golfo de California está en penumbras a 1.000 metros de profundidad al fondo del océano, pero no es sólo esto, además está casi completamente desprovisto de oxígeno.
Ambientes como estos pueden parecerse a paisajes lunares, conocidos como entornos anóxicos, los que difícilmente pueden albergar vida, sin embargo, en el año 2018 fueron descritas dos nuevas especies, como extremófilos con bajo contenido de oxígeno: el tiburón gato y la anguila cusk.
Ya se habían anticipado encuentros con pequeños invertebrados durante las expediciones de investigación en aguas profundas. De todas maneras antes del 2018, estas áreas del océano, pobres en oxígeno, se consideraban inhóspitas para los peces.
Gracias a un vehículo operado por control remoto (ROV) que deambula por el fondo del océano, ahora sabemos que los tiburones gato y las anguilas cusk no solo viven en estas zonas de bajo oxígeno, sino que también prosperan en este ambiente. Para los investigadores, incluida Natalya Gallo, becaria postdoctoral en el Instituto de Oceanografía Scripps en San Diego, estos peces están específicamente adaptados a estas zonas marinas. Por eso Gallo y su equipo de investigación propusieron un nuevo término para las extremas especies descubiertas, los ligooxífilos, o amantes de las condiciones de escasez de oxígeno.
Los hallazgos de la investigación de Gallo han permitido a la ciencia comprender mejor los pequeños organismos en el océano y cuánto oxígeno necesitan para sobrevivir; o en este caso, sorprende el poco oxígeno que necesitan para sobrevivir. Su investigación oceánica también tiene implicaciones que involucran al cambio climático, la política oceánica, el potencial de la minería submarina y otras posibilidades de extracción de recursos.
El trabajo de Gallo requiere viajar en barco por la superficie del océano y pilotear robots que escanean el fondo marino. Las nuevas tecnologías, como el ROV, pueden viajar a lugares inexplorados y succionar muestras a través de un tubo de ensayo para estudiarlas en laboratorios en tierra.
Desde el barco, se despliega un ROV llamado Doc Ricketts. Este instrumento parecido a un robot viaja por el fondo del océano, siguiendo transectos. Recopila puntos de datos como temperatura, concentración de oxígeno y ofrece secuencias de video en vivo. También puede recolectar muestras como peces, corales y núcleos de sedimentos.
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“Es un robot submarino … por lo que tiene una correa, tiene un cordón umbilical, y en realidad está unido a la nave”, describe Gallo. “Y el barco está diseñado específicamente para trabajar con este ROV. Así que en el medio de esta nave hay una piscina lunar, y se despliega a través de esta piscina lunar … “
Usando la cámara ubicada en el ROV desplegado en tránsito, Gallo observa las comunidades de peces demersales, capturadas en vivo por la cámara. De vuelta en la nave, se sienta en una habitación oscura que permite a los investigadores observar los detalles visuales transmitidos desde el fondo del océano.
“Debajo del agua se ve realmente bien cómo toda esta región de la cabeza está realmente llena y es bastante circular, esto ocurre solo para dejar espacio para más superficie en los arcos branquiales. Y, por supuesto, esa es una de sus adaptaciones, uno de sus superpoderes que les permite vivir en estas condiciones realmente bajas de oxígeno ”, dice Gallo.