Proteger lo que no se puede reemplazar
El gato andino (Leopardus jacobita) llama la atención por ser un verdadero fantasma de Los Andes. Un felino sagrado y cautivador, que habita las regiones altas de Argentina, Perú, Bolivia y Chile. Una especie extraña que pocos han gozado de la oportunidad de tenerlo en frente.
Existen 12 especies de felinos en todo América, cada una de ellas en diferente nivel de amenaza y con diferentes características, todas comparten algo en común: son como fantasmas difíciles de encontrar.
Una especie que sorprende
Un habitante de grandes altitudes, llega incluso a más de 5.000 m. sobre el nivel del mar, convive con ambientes muy hostiles, que pasa de una altísima radiación solar a un frío extremo.
De tamaño dos veces más grande que un gato doméstico, se trata de uno de los más atractivos felinos silvestres y el único que presenta rayas en su pelambre . Es uno de los gatos más escurridizos del mundo, que a penas ha logrado ser visto a través de cámaras trampa.
Con un útil pelaje de color gris, con manchitas rojizas y amarillentas, el que le permite camuflarse con el ambiente árido donde vive y así poder conseguir su alimento. Se caracteriza por tener una cola muy larga (66 a 75 por ciento del largo de cabeza y cuerpo), gruesa, cilíndrica, de aspecto felpudo y con seis a nueve anillos anchos de café oscuro a negro. Es conocido también como “el gato sagrado de los andes”.
La dificultad de ver al felino más amenazado de América le ha valido títulos como “el fantasma de los Andes” y ancestralmente es conocido como Chaski, bautizado de esta manera, en honor a los mensajeros Incas.