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Mientras los activistas acusan a los dirigentes de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos de impulsar la minería oceánica sin la debida diligencia, Lockheed Martin abandona la incipiente industria.

Cada vez son más los países que piden que se retrasen los planes de extracción de metales del fondo marino para fabricar baterías de coches eléctricos, mientras el gigante estadounidense de defiende esta extracción Lockheed Martin Corp, la mayor empresa del sector, abandona esta industria incipiente.

La semana pasada la filial británica de Lockheed Seabed Resources fue vendida a la empresa noruega Loke Marine Minerals. Anuncio que se hizo justo cuando la organización afiliada a las Naciones Unidas encargada de regular la explotación minera de los fondos marinos iniciaba una conferencia en Jamaica.

La Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA) se reúne para aprobar en julio una normativa que permitiría la explotación minera submarina, la que destruiría  ecosistemas únicos de las profundidades oceánicas a partir de 2024. Las tensiones en la conferencia aumentan a medida que científicos, abogados y activistas acusan a la rama administrativa de la Autoridad, conocida como Secretaría, de impulsar una agenda favorable a la minería. La semana pasada, algunos de los 167 países miembros de ISA acusaron a su Secretario General, Michael Lodge, de extralimitarse en sus funciones de administrador neutral.

Al inicio de la conferencia, el delegado del Reino Unido reveló también la retirada efectiva de Lockheed del sector, con la venta de UK Seabed Resources por un precio no revelado. “Tras un análisis detallado del negocio, quedó claro que había un propietario mejor para nuestro negocio UK Seabed Resources (UKSR)”, declaró un portavoz de Lockheed Martin en un correo electrónico.

El interés de Lockheed por la minería de aguas profundas se remonta a la década de 1970, y su filial británica posee licencias de ISA desde 2013 para explorar el lecho marino en busca de cobalto, níquel y otros metales. La repentina salida de Lockheed de la minería de aguas profundas -justo cuando la industria alcanza la posible cúspide de la comercialización-  deja a los contratistas de minería occidental con la incapacidad para financiar los miles de millones de dólares necesarios para poner en marcha una operación minera en el lecho marino.

La conferencia de ISA se celebra en medio de la creciente demanda de cobalto, níquel y otros metales utilizados para fabricar baterías para coches eléctricos, y se realiza a menos de dos semanas después de que 193 naciones alcanzaran un acuerdo sobre un tratado histórico para proteger la biodiversidad marina en aguas internacionales. Las presiones para retrasar o prohibir la explotación minera de los fondos marinos se centran en la falta de conocimientos científicos sobre los ecosistemas de aguas profundas que se pretende explotar.

El jueves, el delegado de Reino Unido, Gavin Watson, declaró ante el Consejo de ISA, órgano de decisión política de la organización compuesto por 36 países, que su país no apoyaría “la concesión de ninguna licencia de explotación para proyectos mineros en aguas profundas a menos que existan pruebas científicas suficientes sobre el impacto potencial en los sistemas de ecosistemas de aguas profundas”.

En medio de la creciente tensión, varios observadores acreditados de ISA afirmaron que el personal de la Secretaría les amenazó el lunes con la expulsión por hacer fotos y vídeos de los procedimientos de la conferencia y les ordenó que borraran los archivos de sus teléfonos. 

“Hubo un miembro del personal de la ISA colocado por encima de los observadores durante todo el día para vigilar esencialmente nuestro comportamiento, lo que fue ciertamente muy desconcertante”, dijo Diva Amon,  científica de aguas profundas que representaba a la Deep Ocean Stewardship Initiative en la reunión. Amon, que lleva mucho tiempo participando en ISA, recibió en 2018 un premio de investigación del secretario general.

Arlo Hemphill, responsable de Greenpeace EE.UU. para la minería de aguas profundas y los santuarios oceánicos, dijo que se le acercó una empleada de la Secretaría mientras cargaba su teléfono. “Una mujer se me acercó y me dijo: ‘Me han dicho que estabas filmando’. Le contesté que no, y me dijo que si me pillaban grabando me arrancaría la placa y me quitaría las credenciales”, relató Hemphill, que ha asistido a seis reuniones de la ISA. 

Duncan Currie, abogado internacional y representante de la Coalición para la Conservación de las Profundidades Marinas, observador acreditado por ISA, declaró haber presenciado cómo el personal de la Secretaría ordenaba a los observadores que dejaran sus teléfonos. Un video revisado por Bloomberg Green muestra a empleados de la Secretaría colocándose detrás de un grupo de observadores y acercándose a ellos cuando parecían estar tomando fotos. La portavoz de ISA, Stefanie Neno, afirmó en un comunicado que sólo los periodistas están autorizados a hacer fotografías y grabar videos en los procedimientos de ISA. 

El domingo, The New York Times publicó una carta que una ministra alemana envió a Lodge el 16 de marzo, en la que se oponía a lo que calificaba de injerencia indebida en los debates de los delegados sobre las alternativas a la aprobación de licencias mineras en caso de que la normativa no estuviera en vigor en julio. “En el pasado, usted se ha posicionado activamente en contra de las posturas y propuestas de toma de decisiones de delegaciones individuales”, escribió Franziska Brantner, ministra alemana de Asuntos Económicos y Acción por el Clima. Todos los Estados miembros de la ISA “deben poder confiar en que la Secretaría respetará su deber de neutralidad”. Lodge respondió al día siguiente. “Esto es falso y rechazo tal acusación infundada”, escribió en una carta a Brantner del 17 de marzo publicada por el Times.

Pero en ocasiones la Secretaría ha parecido menos que neutral. La organización creó un video y páginas para colorear para niños sobre la minería de los fondos marinos para que puedan “aprender sobre los fondos marinos, sus increíbles criaturas, su medio ambiente y el trabajo de ISA para explorarlos y protegerlos”. Y entre los recuerdos a la venta en la reunión de la ISA en Jamaica figuran “pulseras de nódulos”, una referencia a los nódulos polimetálicos que se van a extraer del fondo marino. Los científicos estiman que los nódulos polimetálicos son el hábitat de la mitad de las especies de mayor tamaño que se encuentran en la región del Océano Pacífico que se pretende explotar. La embajadora de Costa Rica, Gina Guillén Grillo, tuiteó el lunes que “los Estados miembros deben guiar a la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos: las decisiones deben partir de ellos y no deben ser presionados por quienes sólo tienen funciones administrativas. La explotación minera de los fondos marinos no puede precipitarse por los intereses económicos de unos pocos”.

ISA fue creada por un tratado de la ONU en 1994 para regular la industrialización de los fondos marinos en aguas internacionales y garantizar la protección del medio marino. Desde 2001, la Autoridad ha otorgado contratos de exploración a empresas estatales, organismos gubernamentales y empresas privadas para la prospección de minerales en más de 500.000 millas cuadradas de los fondos marinos de los océanos Atlántico, Índico y Pacífico. Como parte de ese proceso, cada contratista minero debe estar patrocinado por una nación miembro de ISA, que es responsable de garantizar el cumplimiento de la normativa medioambiental. Pero las investigaciones de Bloomberg Green, Los Angeles Times y The New York Times han revelado la cercanía de la Secretaría a las empresas mineras que la Autoridad regula, así como la influencia que algunas de esas empresas ejercen sobre las pequeñas naciones insulares del Pacífico que patrocinan sus contratos.

En sus discursos, Lodge ha restado importancia al posible impacto medioambiental de la minería de los fondos marinos y ha denunciado lo que califica de cobertura mediática tendenciosa hacia ISA. En 2020, amenazó con demandar a Radio Nueva Zelanda por difamación por referirse a él como “animador” de la industria minera de los fondos marinos.El Consejo de ISA había pasado más de seis años deliberando laboriosamente sobre las normas que permitirían el avance de la minería, con un objetivo no vinculante de 2020 para completarlas. En junio de 2021, Nauru, un país insular del Pacífico de 8.000 habitantes, invocó una disposición de un tratado de la ONU que obliga a ISA a finalizar la normativa en un plazo de dos años. 

Nauru patrocina una filial de The Metals Company, una empresa registrada en Canadá antes conocida como DeepGreen que también tiene contratos mineros patrocinados por otras dos pequeñas naciones insulares del Pacífico. Si ISA no aprueba la normativa antes de julio, podría verse obligada a aprobar provisionalmente la solicitud de licencia minera de The Metals Company con arreglo a las protecciones medioambientales vigentes en ese momento.

Esta perspectiva ha llevado a Francia, Alemania, España, Costa Rica, Nueva Zelanda, Chile, Panamá, Palaos, Fiyi y los Estados Federados de Micronesia a pedir una moratoria o una pausa en la explotación minera de los fondos marinos. Brasil, Bélgica, los Países Bajos, Portugal, Singapur, Suiza y otros países han indicado que no aprobarán ningún contrato minero hasta que se promulguen protecciones medioambientales adecuadas para los fondos marinos. “La salud de los océanos, la población y los ecosistemas naturales ya se están tambaleando por la contaminación, la sobrepesca, la acidificación y los fenómenos meteorológicos extremos”, declaró Hinano Murphy, de la Polinesia Francesa, uno de los representantes indígenas del Pacífico que se dirigió al Consejo el lunes. “Sin embargo, con la prohibición de la minería de aguas profundas, vemos la oportunidad de detener el daño innecesario antes de que empiece”.

Fuente Bloomberg Deep Sea Mining Just Lost Its Biggest Corporate Backer

 

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