Share

Cambio climático y pérdida de la biodiversidad son dos caras de la misma moneda, así lo señala El Informe Planeta Vivo, la publicación insignia de WWF, que tiene relación con el estado de salud de la biodiversidad del planeta. Este exhaustivo informe, se actualiza cada dos años y se desarrolla en colaboración con la Sociedad Zoológica de Londres. 

El cambio climático es uno de los factores que exacerba la pérdida de biodiversidad, la que es un elemento importante en el funcionamiento de los climas locales y regionales. Conclusión a mayor pérdida de biodiversidad, impacto mayor en el clima.

Las poblaciones relativas de especies animales de todo el planeta estudiadas entre 1970 y 2018  han disminuido en un 69% una cifra alarmante, la que es más dramática aún para América Latina y el Caribe que en promedio ha disminuido en 94%, poniendo en juego la sobrevivencia de los ecosistemas.

El cambio de uso del suelo sigue siendo el principal impulsor de la pérdida de biodiversidad, las repercusiones en cascada del cambio climático están afectando ya al mundo natural. Si no limitamos el calentamiento a 1,5°C, lo más probable es que el cambio climático se convierta en la principal causa de pérdida de biodiversidad en las próximas décadas. 

Los bosques son esenciales para estabilizar nuestro clima, pero la deforestación amenaza esa función vital, así como otros servicios ecosistémicos, entre otros la amortiguación de las olas de calor y el suministro de agua dulce a las tierras agrícolas.

​​Cada año perdemos unos diez millones de hectáreas de bosques, una superficie del tamaño de Portugal. La deforestación, especialmente en los trópicos, genera emisiones de carbono y conduce a climas locales más cálidos y secos, incrementando la cantidad de sequías y de incendios y, dependiendo de su magnitud, reduciendo las precipitaciones y modificando los patrones globales de precipitaciones. Por ejemplo, la tala de bosques tropicales en África central o América del Sur podría incrementar la temperatura media durante el día en unos 7-8°C y hacer disminuir las lluvias en esas regiones en un 15 %, aproximadamente 2,7.

¿Qué es el Índice Planeta Vivo?

Durante dos décadas, el Índice Planeta Vivo (IPV) ha proporcionado una medida de los cambios en la biodiversidad que ha ayudado a informar al mundo acerca de la actual crisis de pérdida de la naturaleza.

El estudio cuenta con una sólida base científica la que se mejora en cada edición. El IPV 2022 analiza casi 32.000 poblaciones de 5.230 especies de mamíferos, aves, peces, reptiles y anfibios en todo el mundo.

Las miles de tendencias de población individuales se reúnen para calcular el cambio porcentual promedio en el tamaño de la población usando un índice. El porcentaje refleja el cambio promedio en el tamaño de la población animal, no la disminución de especies. Este estudio nos muestra la dura realidad: la biodiversidad mundial disminuye a un ritmo alarmante.

El índice planeta 2022 vivo decrece hasta un alarmante 69%

En este video, tienes un resumen de las principales conclusiones de este estudio.

ACCEDE AL INFORME 2022

Un informe que busca transformación a gran escala

¡Vivimos en la incertidumbre! Por muchos motivos, uno de ellos es que estamos inmersos en medio de dos crisis, una climática y otra de biodiversidad.

Ya estamos sintiendo las repercusiones: desplazamientos y muertes provocadas por los fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes, aumento de la inseguridad alimentaria, agotamiento de los suelos, falta de acceso a agua dulce o incremento de la expansión de enfermedades zoonóticas (como el COVID-19), solo por citar algunas. Dichas repercusiones afectan a todas las personas, pero, muy especialmente y de manera desproporcionada, a las más empobrecidas y marginadas.

En diciembre de 2022 tendrá lugar una reunión de las Naciones Unidas en Montreal para acordar un nuevo Marco Global para la Biodiversidad. Esta será nuestra última oportunidad para cambiar la tendencia de pérdida de biodiversidad. Cuando acabe esta década sabremos si ese plan propuesto era suficiente o no, si la lucha por las personas y la naturaleza se gana o se pierde, pero los indicios no son buenos.

Hasta ahora, los debates están atascados en una forma de pensar del mundo anterior y en posturas inamovibles. Necesitamos un plan que sea justo y que tenga en cuenta a todas las personas, para que todo el mundo pueda tener un papel en su ejecución. Necesitamos un enfoque basado en los derechos humanos, que entre otras cosas asegure los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales sobre sus tierras, sus masas de agua dulce y sus mares. Es preciso que se reconozca que la protección y restauración de la naturaleza solo se logrará si se abordan los desencadenantes de la pérdida de biodiversidad y la degradación de los ecosistemas (entre otros, el sistema alimentario mundial), problemas provocados principalmente por quienes viven en otros lugares. Y, por encima de todo, tenemos que conseguir resultados duraderos a mayor escala y con mayor urgencia de la que hemos tenido jamás. ¡Es ahora o nunca!

​Con este informe se pretende instar a los líderes mundiales a unirse para construir un mundo post-COVID-19 más sostenible, resistente y saludable para las personas y la naturaleza.

Disfrutar de un medioambiente sano ya es una cuestión de derechos humanos:

El reconocimiento histórico en 2021 por parte del Consejo de Derechos Humanos de la ONU del derecho a un medio ambiente saludable afianza nuestro punto de vista de que el colapso climático, la pérdida de naturaleza, la contaminación y la pandemia son, en realidad, crisis de derechos humanos.

Y, tal como indican los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, solo podremos lograr un futuro justo, próspero y respetuoso con el medio ambiente si hallamos soluciones integrales a los desafíos humanitarios y ambientales a los que nos enfrentamos. Reconociendo los vínculos entre las crisis interrelacionadas, tendremos más oportunidades de lograr remediarlas.

Para solucionar ambas crisis tenemos que tener en cuenta que nos enfrentamos a dos problemas interconectados, dos caras de la misma moneda. Y por ello nos enfrentamos a un triple desafío.

  1. Debemos intensificar urgentemente las medidas de mitigación para evitar el peligroso aumento de la temperatura global en más de 1,5 ºC y para ayudar a las personas a adaptarse al cambio climático que ya están viviendo.
  2. Debemos restaurar la naturaleza y los servicios ambientales que nos proporciona, tanto el suministro “tangible” de aire limpio, agua dulce, alimentos, combustibles y fibras, como las incontables formas intangibles en las que la naturaleza contribuye a nuestro bienestar.
  3. Debemos aplicar un enfoque que incluya al conjunto de la sociedad y que empodere a cada persona para actuar, que reconozca la pluralidad de valores y conocimientos que nos pueden encauzar hacia un futuro más sostenible y que garantice que los costes y beneficios de nuestras acciones son justos para la sociedad y se compartan equitativamente.

Fuente WWF

Share

Go Back to the Blog

Read our recent posts

Proteger lo que no se puede reemplazar

Resistir el silencio

WWF-Noruega emprende acciones legales

Perseguidos por exigir una respuesta

Sign the letter!