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El Hidden Gem, el mayor buque del mundo dedicado específicamente a la extracción de minerales del fondo marino, zarpó, en el mes de septiembre, del puerto mexicano de Manzanillo, en el Pacífico, para realizar su primera operación minera.

Esto se produce después de que The Metals Company (TMC) anunciara que la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA por su nombre en inglés) había concedido permiso a su filial, Nauru Oceans Resources Incorporated, para iniciar la recogida piloto de nódulos en la zona Clarion Clipperton, entre Hawai y México.

La fase inicial de prueba de extracción, que está previsto que concluya a finales de año, es un paso más en la estrategia de TMC para allanar el camino hacia la extracción en aguas profundas. La solicitud de la empresa realizada a ISA para obtener un contrato de explotación en julio de 2021 ha hecho que se apresure a completar y adoptar la normativa minera en julio de 2023. Esto dejaría a los océanos del mundo expuestos a la destrucción causada por las actividades mineras a gran escala.

Los observadores de la sociedad civil han criticado repetidamente al organismo por su falta de transparencia y han condenado este hecho, que supuso la aprobación de la prueba piloto de extracción de TMC por parte de la Comisión Jurídica y Técnica de ISA, un organismo que se reúne a puerta cerrada sin observadores de la sociedad civil.

De hecho, la comisión había expresado previamente su preocupación por el contenido y la calidad de la declaración de impacto ambiental de TMC. Tomar este tipo de decisiones a puerta cerrada priva de hecho a muchos Estados y a la sociedad civil de poder opinar sobre el futuro de los ecosistemas de aguas profundas del mundo, afirman los observadores.

“Estamos sorprendidos y consternados por el hecho de que ISA haya dado luz verde a este proceso en uno de los ecosistemas más importantes y frágiles de la Tierra, mientras que ya estamos lidiando con múltiples crisis que están erosionando la salud del océano, incluyendo su capacidad para actuar como un aliado crítico en la lucha contra el cambio climático”, dijo Ornela Garelli, encargada de campaña de océanos de Greenpeace México. “En lugar de proteger el océano como patrimonio común de la humanidad, lo está entregando a intereses corporativos como TMC, que, a pesar de sus propias presentaciones ante la Comisión de Valores, ha demostrado un desprecio insensible por el impacto irreversible que esta industria supone para los servicios que proporcionan los océanos, incluyendo, sumideros críticos de carbono, medicina futura y pesquerías internacionales de atún y otras especies. Todos vamos a pagar el precio mientras TMC se beneficia de su cuestionable relación con ISA”.

FIRMA LA PETICIÓN NO A LA MINERÍA SUBMARINA 

Durante las negociaciones ante ISA, la delegación mexicana ha mostrado su voluntad de avanzar hacia la aprobación del código minero. También ha sido cauta al reconocer la importancia de contar con suficiente información científica que respalde la seguridad del medio marino en caso de que se inicie la actividad minera. Pero la delegación no ha sido lo suficientemente firme para expresar una posición congruente con el enfoque precautorio, especialmente en este escenario, donde se sabe que no hay suficiente información científica sobre los impactos de la actividad para asegurar la protección del medio marino.

“México debe asumir un papel de liderazgo en el esfuerzo global para detener la minería en aguas internacionales”, dijo Alex Olivera, científico senior y representante de México en el Centro para la Diversidad Biológica. “El gobierno mexicano debe trabajar con los países de América Latina y el Caribe para detener esta práctica destructiva”.

Según un informe de The New York Times, TMC, uno de los más ardientes defensores de la minería de aguas profundas, y sus predecesores cultivaron una relación de 15 años con ISA. Esto incluye un acceso preferente a la información que le permitió hacerse con el control de algunas de las zonas más valiosas del fondo marino para su futura explotación.

Al parecer, la empresa también tuvo un acceso sin precedentes a los delegados internacionales mientras se debatían los puntos del orden del día, incluida la petición de la empresa de que la autoridad aprobara un plan para probar los equipos de minería.  ISA ha asignado unas 200.000 millas cuadradas de lecho marino -una superficie mayor que la de California- a países en desarrollo para que realicen trabajos de exploración en las zonas reservadas, y casi la mitad de ese espacio está ahora bajo el control efectivo de TMC. La última autorización de  ISA a NORI para la minería exploratoria es un resultado dramático de los esfuerzos de lobby de TMC y de la complacencia de  ISA.

DIGAMOS NO A LA MINERÍA SUBMARINA AQUÍ 

La Comisión Jurídica y Técnica de  ISA, que aprobó este proyecto piloto de minería, incluye a personas que trabajan para los contratistas mineros y se reúne totalmente a puerta cerrada, lo que no permite rendir cuentas a la sociedad civil.  ISA se ha enfrentado regularmente a críticas por su falta de transparencia, responsabilidad e inclusión y por su estrecha relación con las posibles empresas mineras de  aguas profundas.

The Oxygen Project, Sustainable Ocean Alliance, Only One y a  Deep Sea Conservation Coalition, Greenpeace, el Centro para la Diversidad Biológica y la Asociación Interamericana para la Defensa del Medio Ambiente instan a los líderes mundiales a intervenir y, como mínimo, a establecer una moratoria sobre la minería de aguas profundas para proteger el océano.

 

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