Share

 

La crisis climática y ecológica se ha convertido -con justa razón- en una de las prioridades de la agenda global internacional, esto debido al hostil panorama que se ha proyectado durante la última década, donde hemos evidenciado los efectos del Cambio Climático en distintas regiones del mundo, un ejemplo de ello son las icónicas imágenes que nos dejó el 2021 en los medios: la ferocidad de incendios forestales incontrolables al norte y sur del planeta, las inundaciones en el sistema de metro en China o la concentración de temperaturas extremas nunca antes registradas en la historia reciente de la humanidad.

Es en este escenario donde se resienten los oscuros pronósticos para el correr de este siglo, así lo demuestra la evidencia científica del último informe publicado por el IPCC (AR6). El Grupo I de expertos tras registrar las “Bases Físicas del Cambio Climático”, no solo apuntan a este estado de emergencia, sino que a su vez disipan cualquier duda existente acerca de la – otrora casi obvia – responsabilidad humana frente a las emisiones de gases contaminantes de Efecto Invernadero (GEI), abriendo paso a la urgente necesidad de una acción efectiva e inmediata para la mitigación y adaptación a esta crisis global. 

Pero ¿qué acción se ha planteado?, contrarrestar este progresivo deterioro viene gestándose hace décadas sin resultados efectivos, la implementación de iniciativas del Norte global, es decir, los países ya desarrollados, con la creación de cumbres, organizaciones especializadas, protocolos y acuerdos, ha desarrollado una serie de medidas transformadoras que -a pesar de contener algunos avances en países desarrollados-, no han sido los suficientes para hacer frente a la problemática socioambiental en todas sus dimensiones.

Share

Go Back to the Blog

Read our recent posts

Proteger lo que no se puede reemplazar

Resistir el silencio

WWF-Noruega emprende acciones legales

Perseguidos por exigir una respuesta

Sign the letter!