Proteger lo que no se puede reemplazar
La vida de 5 mil toneladas de salmones fue el resultado de la floración de algas nocivas en la región de los lagos y Aysén, en Chile. El panorama era desolador, salmones emergían de las aguas dejando cadáveres flotando. El gobierno le nombró “contingencia FAN” (sigla utilizada para nombrar el florecimiento de algas nocivas). Pero la verdad es que más que una contingencia específica es el resultado de décadas de la intervención humana que contaminan las aguas.
Los científicos y ONG´s increpan al estado asegurando que la masiva muerte de peces está ligada a la contaminación de la salmonicultura. Así Gabriela Burdiles de la ONG chilena FIMA llamó en CNN a “poner orden en esta industria y dejar de utilizar soluciones parche” además define el accidente como “algo estructural, esto no es algo accidental” afirma que “esta industria por lo menos hace diez años que está causando estos problemas ”la causa la atribuye a “contaminación por la cantidad de nutrientes, por el alimento que esta industria tiene que darle a estos salmones, por las fecas que estos salmones generan, todo esto se deposita en el fondo marino”.